Relación de los Círculos Menores Gallicus A

S. E. R. Mons. Dominique REY
Obispo de Fréjus-Toulon
(Francia)

Viernes, 19 de octubre de 2012

Durante la jornada del 18 de octubre, el grupo Círculo Menor “Francés A” ha reflexionado en primer lugar sobre el concepto de nueva evangelización. ¿Qué es la nueva evangelización? Las intervenciones de los miembros del grupo han dado lugar a una propuesta de definición: La nueva evangelización consiste en el anuncio que Dios, que es amor trinitario, hace de Él mismo en su Hijo Jesucristo a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo.

En esta reflexión sobre la nueva evangelización, la dimensión del anuncio del kerigma aparece central: debe valorar el anuncio explícito de la salvación en el punto de partida de toda iniciación cristiana, y resonar en primer lugar en la Iglesia, sacramento de salvación, que tiene la vocación de llevarla a todo el mundo. La Iglesia se considera la sirvienta del Reino de Dios, que ya se encuentra en todos aquellos que participan de la caridad. El Espíritu Santo concede a la Iglesia maravillarse del trabajo de la gracia.

Además, la belleza puede ser un camino de revelación del misterio de Dios, a semejanza de lo que ha sucedido en la historia de la Iglesia. En una época desengañada ante la profusión de discursos y en la que se induce a sospechar de cualquier forma de dogmatismo, la busca de belleza puede ser un camino hacia Dios. Por la belleza, la fe se enuncia y se anuncia.

Para la puesta en práctica de la nueva evangelización, bastantes miembros de los Círculos Menores han insistido en la realización de una iniciación cristiana de tipo catecumenal, que se dirija a personas principiantes o que vuelven a empezar. Muchos de ellos han perdido las referencias culturales del cristianismo. Esta iniciación cristiana debe valorar el Bautismo como expresión sacramental de salvación. A partir de este sacramento se desarrolla el itinerario de la iniciación cristiana. En este sentido, el grupo ha elaborado una propuesta para pedir a los Dicasterios competentes una revisión completa de las prácticas catequéticas y sacramentales de la iniciación cristiana.

Esta nueva evangelización no sólo va dirgjida a los países de tradición cristiana, sino también a las tierras que todavía no han oído proclamar el Evangelio. El grupo piensa proponer la idea de una evangelización mundial, que fuera lanzada por iniciativa del Santo Padre y que podría incluirse en las actividades del Año de la fe.

Correlativamente a este enfoque mundial de la evangelización, el grupo ha valorado la necesidad de una inculturación de la evangelización, en la doble forma de encarnación del Evangelio en las culturas y su transformación por las culturas.

Otro punto decisivo de la reflexión ha conducido a la noción de comunión. La nueva evangelización tiene su origen en la comunión trinitaria que se cumple en el misterio de la Iglesia-comunión: las familias, las comunidades eclesiales de base, las parroquias, las familias religiosas,… “Conocerán que sois mis discípulos si os amáis unos a otros”. Esta comunión, don de Dios, implica una responsabilidad.

En este planteamiento de comunión que testimonia la caridad de Cristo, se le ha dado un puesto especial al sacramento de la confesión. Cuando nuestra sociedad está en busca de reconciliación y de paz, la Iglesia aporta el testimonio profético de la misericordia divina. Cristo, que nos ha reconciliado con el Padre en el Espíritu Santo, nos convierte, mediante el Bautismo, en embajadores de reconciliación en el corazón del mundo.

La nueva evangelización se ha de apoyar en nuevos evangelizadores. Entre ellos están los catequistas. En muchos lugares, en el área francófona de África especialmente, desempeñan con una generosidad ejemplar los papeles de animación de la comunidad, de enseñanza, de preparación a los sacramentos,…¿No se le podría dar a este cuerpo de laicos misioneros un estatuto ministerial estable, bien articulado con el ministerio ordenado, así como una formación específica sólida?

Entre los factores de la nueva evangelización, la formación de una élite política resulta igual de primordial. Puesto que ejercen distintas responsabilidades, estas personas deben poseer un buen conocimiento de la Doctrina social de la Iglesia y dar testimonio de una vida coherente. Esta inversión en la formación se presenta como una urgencia, con el fin de promover una justicia social y una economía que respete la ecología del hombre.

Bastantes Padres sinodales han preguntado al grupo sobre la cuestión del diálogo con los musulmanes, que forma parte de la nueva evangelización. Se llevará a la práctica en la línea de la Declaración Nostra Aetate, en la escucha y el respeto, y siguiendo diversas modalidades: diálogo de vida, diálogo de las obras, diálogo espiritual y diálogo teológico.

Para concluir, el trabajo del Círculo Menos “Francés A” se ha llevado a cabo en un clima fraterno de escucha mutua. La palabra ha circulado libremente con el común deseo de participar activamente en la promoción de la nueva evangelización.

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