Intervención de Mons. William Slattery, Arzobispo de Pretoria y Ordinario Militar para Sudáfrica

S. E. R. Mons. William SLATTERY, O.F.M.
Arzobispo de Pretoria
Ordinario Militar para Sudáfrica
(Sudáfrica)

Lunes, 15 de octubre de 2012

En las actuales estructuras de la Iglesia y a causa de la importancia de la liturgia y la comunidad parroquial, muchas cosas dependen de los sacerdotes (Instrumentum Laboris nº 81-89). Con tan pocos formadores cualificados en numerosos seminarios, ¿los seminaristas viven un encuentro personal con el Señor? ¿Y quiénes disciernen?

Si los jóvenes sacerdotes salen del seminario con una formación humana pobre, serán poco comprensivos e incapaces de suscitar en la gente un sentido de pertenencia. La pertenencia es el corazón de la comunidad, la pertenencia es una imagen del Espíritu Santo. Los signos realmente significativos para los jóvenes, en esta edad tan subjetiva, son los que ellos reconocen en el campo de la pertenencia y de las relaciones interpersonales.

Si un joven sacerdote tiene una formación espiritual pobre, si no ha contemplado personalmente la Belleza absoluta de Dios, carecerá de celo para la oración y será ciego a la hora de discernir. Será incapaz de educar a los demás a la santidad.

Sin una guía en la formación pastoral, es poco probable que el sacerdote conoczca los dones del laicado y, por tanto, tenderá a dominar más que a colaborar come sería deseable (véase nº 106 del Instrumentum Laboris). Si la teología del sacerdote es pobre, será el ciego que guía a otros ciegos.

En cuanto al trato con los medios de comunicación modernos (Instrumentum Laboris 131), me gusta la política de la Iglesia de Inglaterra antes de la visita papal: se seleccionaron cuidadosamente algunos jóvenes brillantes y se les enseñó a defender y explicar su fe.

Para hablar de asuntos médicos, una joven y atractiva doctora es mucho más eficaz en los medios de comunicación que un anciano obispo no casado.

La evangelización de los jóvenes debe implicar: a) una relación con el mundo de los pobres; b) hacer algo por Cristo, incluso algo tan sencillo como una peregrinación y c) reflexionar juntos sobre estas experiencias.

Me gustaría que de alguna manera se reconocieran formalmente los servicios pastorales de los catequistas, los capellanes y los directores espirituales, tanto hombres como mujeres, en la vida de la Iglesia.

Para nosotros, los Obispos, las Conferencias episcopales deben crear espacios para que podamos discernir la evangelización en nuestra vida espiritual y pastoral. Como padres y hermanos, los obispos debemos estar cerca de nuestros sacerdotes, valorando sus apostolados parroquiales y mostrándoles siempre la luz de la evangelización. Debemos acoger a los nuevos movimientos, pero también debemos mantener con ellos la visión de la diócesis dentro de los perímetros de sus carismas.

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