Intervención del Card. Stanislaw Dziwisz, Arzobispo de Cracovia

 

S. Em. R. Card. Stanisław DZIWISZ
Arzobispo de Cracovia
(Polonia)

Miércoles, 10 de octubre de 2012

El Instrumentum laboris presenta la situación del hombre contemporáneo como la de un “prisionero en un mundo que prácticamente ha suprimido la cuestión de Dios de su horizonte”. La nueva evangelización -afirma el documento- debería probar a recuperar esta pregunta sobre Dios y ayudar al hombre a salir del “desierto interior” (cfr. N. 86).

Surge la pregunta de cómo hacer salir al hombre de este desierto. Una cosa es segura. La ciencia no es suficiente. Los documentos no son suficientes. Nuestros organismo eclesiásticos no son suficientes. Estos, como tales, no llegan todavía al corazón del hombre.

Un signo característico de nuestros tiempos es que la Iglesia hoy habla de manera más eficaz cuando se expresa con el mensaje de la Divina Misericordia. Parece que este discurso llega sobre todo al hombre cerrado en sí mismo, enredado en el pecado y en una aparente autosuficiencia, pero en busca del sentido de la vida y de unos motivos para la esperanza.

La Iglesia de Cracovia es el lugar y el centro privilegiado en el que el siglo pasado -marcado por el dominio de los sistemas totalitarios ateos y, como tales, inhumanos- se dejó oír la invocación de la misericordia. Dios se ha servido de una humilde religiosa, santa Faustina Kowalska, así como de un sabio y santo pastor, el cardinal Karol Wojtyła-Juan Pablo, para que la eterna verdad sobre Dios “rico en misericordia” (Ef 2,4) resonase de modo más relevante en el agitado mundo de hoy. “La humanidad no encontrará paz hasta que no regrese a la fuente de la misericordia”, que está en Jesús (Sor Faustina, Diario, n. 699). Parece que el hombre de hoy ha conseguido salvar en sí mismo la sensibilidad hacia una misericordia desinteresada. Y precisamente esta -la misericordia de Dios que se inclina sobre su suerte- puede hacerse oír y tocar las fibras sensibles más profundas del corazón humano.

La devoción a la divina Misericordia se ha convertido en un método de formación de cristianos observantes y responsables.

Hablo y doy testimonio de ello para indicar uno de los caminos comprobados a través del que podemos emprender la nueva evangelización. Cor ad cor loquitur. El corazón de Dios misericordioso habla al corazón del hombre.

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2 respuestas a Intervención del Card. Stanislaw Dziwisz, Arzobispo de Cracovia

  1. Pingback: Quinta Congregación General del Sínodo de los Obispos | Iglesiaactualidad

  2. ruben revello dijo:

    Coincido con la centralidad que la misericordia debe tener en la nueva evangelización. La misericordia humana, a modo de primer anuncio, que lleve al hombre de las ciudades a sentirse amado por la Iglesia, recibido, acompañado en su problemática. Pero esta misericordia debe preparar el camino para la Misericordia de Dios, la que supera toda barrera humana, la que lleva a reconocer la propia responsabilidad, la que convierte el corazón, la que guia a la persona a anclar su vida en Cristo.

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