Intervención de Su Em. Leo [Makkonen], Arzobispo de Karelia y de la Finlandia

S. Em. LEO [Makkonen]
Arzobispo de Karelia y de la Finlandia (Finlandia)]
Delegado Fraterno

Jueves, 11 de octubre de 2012

Es un gran privilegio, un honor y una alegría transmitirle los saludos de Su Santidad Bartolomé I, Arzobispo de Constantinopla y Patriarca ecuménico. No hablaré a esta asamblea sólo como representante e invitado, porque la urgencia de la “nueva evangelización” es un tema tan importante para los cristianos de Oriente como para la gran Iglesia de Roma.

Hemos leído con gozo los Lineamenta, especialmente su valoración sobre el modo con que la tradición, la mistagogía y las recientes experiencias del cristianismo de Oriente permiten entrever los nuevos esfuerzos de evangelización hoy en día. Pero sobre todo hemos apreciado su discernimiento: la evangelización no empieza con la predicación, sino con la escucha.

No es una casualidad si la imagen del gran apóstol y evangelista Juan, que nosotros en Oriente conocemos como el Teólogo, muestra el dedo apoyado sobre los labios para indicar silencio. Este silencio, como afirman los Lineamenta de manera tan elocuente, no se predica por cansancio, miedo, vergüenza o falta de fe, sino en reconocimiento del hecho de que, si debemos ser verdaderamente interlocutores “en un diálogo con el mundo”, si verdaderamente debemos ser “partícipes de la misma humanidad que busca la verdad sobre la existencia”, tenemos que empezar donde empieza la verdadera humanidad, con experiencias de la maravilla que nos eleva a la trascendencia.

Estar en silencio, escuchar y luego compartir la Buena Nueva: es el modo mejor para mostrar nuestro amor y nuestra solicitud al mundo actual, justo como Dios ha expresado su economía Divina en respuesta a nuestras carencias, nuestra búsqueda y nuestras necesidades. Sólo si tomamos en serio los problemas de nuestros interlocutores, mientras les recomendamos las soluciones de Dios a los mismos, podremos establecer y reconstruir la confianza, para que nuestras palabras sean de nuevo reveladas en su potencia donadora de vida, ya sean habladas, escritas o tuiteadas.

Y ahora, Santo Padre, Eminencias, Vuestras Gracias, Hermanos y Hermanas en Cristo, yo también empezaré a escuchar, justo como hará el mundo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Congregaciones Generales, Documentos, Intervenciones. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s