Intervención del Card. Zenon Grocholewski, Prefecto de la Congregación para la Educación Católica

S. Em. R. Card. Zenon GROCHOLEWSKI
Prefecto de la Congregación para la Educación Católica (Ciudad del Vaticano)

Martes, 9 de octubre de 2012

Es preciso plantear seriamente la pregunta: ¿Por qué el aumento constante del número de nuestras instituciones educativas va acompañado por una creciente crisis de fe? ¿Qué las hace tan poco eficaces a la hora de despertar la fe y en el campo de la evangelización? Al respecto querría exponer tres intuiciones que, aunque no revistan carácter de novedad, requieren un planteamiento nuevo, una reflexión seria y quizá una profundización mayor.

He leído el siguiente y significativo juicio de un laico acerca de un sacerdote: “Es muy bueno dando catequesis y pronunciando homilías, pero no lo es tanto en la evangelización […] Realmente sabe mucho sobre Dios, pero no estoy seguro de que conozca suficientemente a Dios. Parece que no tiene suficiente experiencia de Jesús”. Para reforzar nuestra fe, para conocer a Dios y ser instrumento eficaz de evangelización no basta con el estudio, el conocimiento intelectual, sino que es necesario un contacto vivo y personal con Dios. Si esta conciencia se convirtiera realmente en vida, seguro que nuestras instituciones educativas, sobre todo de estudios superiores, aunque también las escuelas, serían más conscientes de su tarea de evangelización y serían unos instrumentos importantes de su realización.
A pesar de que a ese propósito contemos con las indicaciones del Concilio Vaticano II y del Magisterio postconciliar, además de que la cuestión se tratara en el reciente documento de la Comisión Teológica Internacional (La Teología hoy: perspectivas, principios y criterios, 29 XI 2011, nn. 37-44), en la práctica todavía está poco clara la relación entre el papel de la teología y el Magisterio de la Iglesia. Jesús no dejó nuestra comprensión de las Sagradas Escrituras y de la Tradición a merced de las diversas opiniones, que evidentemente podrían ser incluso muy divergentes y extravagantes, aparte de sembrar continuamente incertidumbre y confusión, sino que nos dejó el gran tesoro del Magisterio, “cuya autoridad se ejerce en el nombre de Jesucristo […] con la asistencia del Espíritu Santo” (Dei Verbum, 10b). Esto, obviamente, no disminuye el papel y la creatividad de los teólogos, sino que los responsabiliza. En cualquier caso, el papel de los teólogos en la obra de la evangelización con frecuencia se ve anulado porque no se es conscientes de la importancia vital del Magisterio.
El mayor obstáculo para convertirse en un teólogo (o pastor) constructivo y, por tanto, eficaz en la perspectiva de la nueva evangelización, es, sin duda, la soberbia con su aliado natural: el egoísmo. Por la manía de llegar a ser grande, original, importante, muchos se reducen a ser “pastores que se apacientan a sí mismos, y no al rebaño” (cf. Ez 34, 8); cf. San Agustín, Sermón sobre los pastores) y, en realidad, así son poco relevantes para el Reino de los Cielos, contraproducentes para el crecimiento de la Iglesia y para la evangelización. Puesto que en cadauno de nosotros, después del pecado original, hay una dosis de soberbia, en esta materia debemos hacer constantemente un serio examen de conciencia y al pie de la cruz aprender la humildad y el amor auténticos.
Las tres observaciones muestran la importancia de nuestra conversión para poder acercarnos a Cristo y enriquecernos con los tesoros del Evangelio.

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2 respuestas a Intervención del Card. Zenon Grocholewski, Prefecto de la Congregación para la Educación Católica

  1. Pingback: Intervenciones en la Tercera Congregación General del Sínodo de los Obispos | Iglesiaactualidad

  2. Francesco Vaccarello dijo:

    Es un error grave de la Iglesia buscar obispos casi unicamente entre los doctores en teología. Necesitamos sobretodo obispos carismáticos, con experiencia de Dios, con experiencia pastoral aunque no tengan títulos; más creativos; con más conocimiento de la Sagrada Escritura. Creo que hay que preferir los estudiosos de la Sagrada Escritura, de pastoral y de teología espiritual con experiencia pastoral.

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