Intervención de Mons. Alberto Francisco María Sanguinetti, Obispo de Canelones

S.E.R. Mons. Alberto Francisco María SANGUINETTI MONTERO
Obispo de Canelones (Uruguay)

Martes. 9 de octubre de 2012

De la manera de celebrar los Sacramentos de la iniciación cristiana dependerá el rostro futuro del cristianismo en Occidente (Ins. Lab.131; Lin.18).

Es incorrecto que la diferenciación práctica, que pospone la Confirmación a la Eucaristía, sea de orden meramente pastoral y no dogmático (1.1.136). Al contrario, el orden de los sacramentos – bautismo – confirmación – eucaristía proviene de la Tradición autentica de Oriente y Occidente. Este dato dogmático debe guiar toda pastoral.

Por el bautismo y la confirmación somos insertos en la Nueva Alianza por la participación en la muerte y glorificación de Jesucristo y la efusión escatológica del Espíritu Santo. Esto proviene de las misiones de las Personas Divinas y, últimamente, de las Procesiones Trinitarias. La Misa es la actualización del sacrificio glorioso de Cristo y del envío del Espíritu  Por eso, la Comunión Eucarística es la culminación de toda la iniciación cristiana y su renovada actualización.

Altera la economía sacramental dar la Primera Comunión al bautizado no confirmado, que no está plenamente iniciado. Mayor violencia es dejar sistemáticamente la Confirmación para después de la Primera Comunión. La confirmación debe seguir al bautismo y anteceder a la Primera Comunión.

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3 respuestas a Intervención de Mons. Alberto Francisco María Sanguinetti, Obispo de Canelones

  1. Pingback: Intervenciones en la Tercera Congregación General del Sínodo de los Obispos | Iglesiaactualidad

  2. José María Veiga dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo con Monseñor Sanguinetti, pero no porque sepa mucho de pastoral, o de teológia, etc., sino desde el sentido común. Si la Confirmación es tomar conciencia de las promesas bautismales y aceptarlas plena y concienzudamente entonces debe ser el paso consecutivo al Bautismo (que en la Iglesia Católica Apostólica Romana se recibe de pequeños ypor lo que hay necesidad de que nuestros padres y padrinos las acepten por nosotros) y no a la primera Comunión, la que sería para el caso el “Sacramento objetivo” (por llamarlo de alguna manera) de todo Cristiano -ya insertado en la Comunidad de la Iglesia formando parte del pueblo de Dios y en proceso de maduración conciente de su Fe- y considerado como el alimento espiritual que lo sustentará a lo largo toda su existencia hasta el final, donde deberá rendir cuentas al Señor de la administración de su vida.

  3. Apolo Osnaya dijo:

    Pero también se puede considerar lo siguiente: que el Espíritu Santo vino a la Santísima Virgen María y los Apóstoles después de que Nuestro Señor celebró la primera Misa y después de que se entregó en sacrificio en el calvario. También hubo una ocasión en la que estaban predicando a los paganos y vino el Espíritu Santo sobre ellos y luego los bautizaron. Lo que quiero decir es que podemos argumentar desde varios puntos de vista y podemos encontrar razones teológicas, razones bíblicas o razones pastorales o incluso razones de orden práctico. Podemos guardar un orden que favorezca las relaciones ecuménicas, que esta es otra razón de peso para dilucidar el orden en que se administren los sacramentos.

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